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Cultura

El panorama artístico sueco ha adquirido un importante reconocimiento internacional gracias a sus escritores, principalmente al prestigioso dramaturgo August Strindberg; los libros infantiles de Astrid Lindgren, creadora de Pippi Calzaslargas, también se han traducido en todo el mundo.

El científico Carl von Linné llevó a cabo en el siglo XVIII estudios pioneros sobre las distintas especies de plantas utilizando nombres latinos, pero el investigador más conocido es Alfred Nobel, el primer mecenas del Instituto Nobel y los codiciados premios internacionales.

Suecos, daneses y noruegos pueden entenderse entre ellos ya que sus idiomas presentan numerosas similitudes.

En la gastronomía destaca el pescado, hervido o frito con manteca de cerdo. El arenque en escabeche se encuentra también entre los alimentos preferidos, junto con la indispensable patata; además de ser omnipresentes, estos tubérculos son muy importantes en la producción del excelente aquavit sueco.

En 1930 construye los pabellones de la Exposición Internacional de Estocolmo, completamente modernos. Asplund adopta las formas de este movimiento, pero lo interpreta de una forma personal, más libre y espontánea, en una línea que puede considerarse de estilo orgánico.

Sus obras más conocidas son la biblioteca pública de Estocolmo, modelo para muchas otras bibliotecas posteriores; y el Crematorio del Cementerio Sur de Estocolmo, en la que expresa la solemnidad y lirismo del edificio funerario con una gran sobriedad formal (Skogskyrkogården), diseñado junto con Sigurd Lewerentz, y que ha sido declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

En 1747, el rey Federico I de Suecia le encargó el diseño y construcción de una fortaleza marítima cerca de Helsinki, en Finlandia, parte entonces del Reino de Suecia, como protección frente al expansionismo de la Rusia Imperial.

La construcción de la fortaleza de Sveaborg

Además de la arquitectura, los intereses de Ehrensvärd abarcaban la pintura, la psicología educacional y la botánica. El monumento funerario de Ehrensvärd fue diseñado por el propio rey Gustavo III de Suecia.