La ciudad de Basel, puede ser menos apreciada que la gran ciudad, Suiza, porque es más silenciosa que Zurich, menos internacional que Ginebra y más lejana a los Alpes de Berna. Sin embargo, Basel es la segunda ciudad suiza más grande, con familias de ricos patricios que han alimentado una larga tradición de becas y el arte desde la época del Renacimiento.

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Basel tiene más de dos docenas de museos para una población de 200.000 habitantes, lo que nos deja en claro que esta no es una ciudad provinciana. Basel tiene además una ubicación única, ya que se encuentra justo dentro de las fronteras de Suiza con Francia y Alemania. De hecho, su aeropuerto se encuentra en territorio francés y se comparte con Mulhouse, Francia y la ciudad alemana de Freinburg en Breisgau. Basel es también terminal de cruceros en el río Rin, Holanda y Alemania, y es una importante puerta de entrada suiza para el ferrocarril de trenes de Paris, Bruselas, Frankfurt y otras ciudades europeas.

El fácil acceso es tan sólo una razón por la que deberían considerar la posibilidad de pasar al menos una noche o dos en Basel, durante su visita a Suiza. La ciudad en sí merece la pena ser explorada durante un día al menos, recorrer su atractivo casco antiguo repleto de edificios bellos como el Mnter (Catedral), el Ayuntamiento cuidadosamente restaurado, el Barfsserkirche que es ahora el Museo de Historia, y que alguna vez la Spalentor sirvió como puerta de entrada a la defensiva Alsacia. Deben darse el tiempo de caminar a lo largo del Rin y visitar al menos algunos de los excelentes museos de esta ciudad.

Por último, no se pierdan el Augusta Raurica, en Augst, a tan sólo 12 kilómetros del centro de la ciudad. Esta ciudad romana fue el hogar de 20.000 personas antes de ser destruido por los alemanes casi 1.800 años atrás. El tesoro romano y las excavaciones exhiben, junto con un tamaño completo la reconstrucción de una casa romana y de una “granja romana”, que era un parque animal.

Vía: europeforvisitors