Bajo el apasionante túnel del cual hablábamos antes, hay una detallada historia del buceo y los protocolos de rescate de antaño, que incluyen una interesante historia con objetos recuperados de los países bálticos.

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En la Galería de la Marina de Guerra se muestra el desarrollo de la artillería y armamento desde el siglo XIX, presentando modelos que ilustran las tácticas empleadas durante la batalla de Hogland en 1788, y en Svensksud en 1790.

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Muchos visitantes han encontrado aquí la más gratificante de las experiencias al recorrer la reconstrucción realista de las armas de la cubierta Dristigheten, un buque de la línea del silgo XVIII que desplegaba sus armas en la cubierta cuando entraba en acción.

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En la habitación contigua, se pueden ver algunos aspectos de la vida a bordo, tales como la preparación de alimentos, la administración de la disciplina y el cuidado de los enfermos y heridos, que puede ser hasta chocante por la crudeza de sus operaciones, que incluían como anestesia, el alcohol incluso.

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En un gran escenario de 12 metros de altura, se ve la exposición muy atractiva, que exhibe buques esculpidos en su mayoría por el escultor del siglo XVIII, Johan Törnström.

El carácter marítimo del museo se acentúa por su privilegiada ubicación, en un muelle, donde están amarrados diferentes buques y especies propias del mundo marino.

Balandra y el cobertizo del Barco son ahora parte del Museo Naval, utilizándose como edificio para exhibir la vida a bordo y un taller, además de una atractiva vista de las aguas de Karlskrona.

El Aluett es uno de los barcos del museo, una reconstrucción de los antiguos buques de comercio de la Edad Media. El museo se ha encargado de mostrar y valorar el conocimiento asociado a la construcción y artesanía que requieren los barcos para ser implementados, manteniendo así viva una tradición que se resiste a morir.

Fotos: flickr