La ciudad más antigua de Suecia es Sigtuna, una encantadora y pintoresca ciudad que se encuentra a apenas una hora de Estocolmo en tren. La ciudad ofrece un montón de opciones de compras, cafés y opciones de turismo también.

12.jpg

No hay que perder la oportunidad de visitar sitios históricos y el Palacio Rosersberg, que es el único palacio real donde se puede pernoctar incluso. Para comenzar la visita a la ciudad, lo mejor es partir en las afueras de la oficina de turismo en Storgatan, donde pueden recopilar buenos datos de los lugares más interesantes para visitar. En realidad, todo tour debiera comenzar por ahí, ¿no creen?.

2.jpg

Luego hay que pasar a visitar un café, un buen café es el Tant Brun, pero hay unos 20 cafés para elegir, así que esto sería sólo una sugerencia. Siéntanse libres de probar cualquier otro, que todos son bastante buenos. Un buen café tiene que estar acompañado de un pastelito, como el tradicional rollo de canela sueco o mejor dicho “kanelbulle”.

3.jpg

En el Ayuntamiento de Sigtuna pueden encontrar cosas interesantes, a pesar de que es el poblado más pequeño de toda Europa. En el ayuntamiento los que no alcanzaban a llegar a su casa debido a su avanzado estado de embriaguez, podían entrar a alojar si se aprendían una clave. En el fondo, esa era y es como la gran casa que acoge a todos los que la necesitan.

4.jpg

Sigtuna fue fundada hace 1.000 años y es una de las primeras ciudades cristianas. En la ciudad, hay muchas iglesias. La Iglesia Santa María es una iglesia de ladrillo rojo, construida a mediados del siglo XIII, además de la iglesia parroquial de la ciudad. Hay que visitar también el Museo de Sigtuna, así como recorrer las calles con esas casas tan típicas.

Para almorzar, un restaurante recomendable es el 32 Kon ron, que ofrece además el servicio de hotelería en un ambiente muy familiar. De hecho allí atienden solo los dueños y familiares de los dueños. La comida allí es muy sabrosa y la vista que se tiene desde la terraza es espectacular.

Recorrer el Palacio Rosersberg es volver al siglo XIX, ya que en sus interiores verán cómo la decoración permanece intacta desde 1860. Lo mejor de todo es que se puede alojar aquí. El vestíbulo del hotel se encuentra a la derecha y las habitaciones a la izquierda. En el hotel se tienen vistas preciosas del parque desde la misma hora que amanece y se toma el desayuno. Desde la cafetería hay una vista del Lago Mälaren.

Vía: Stockholmtown, Fotos: flickr